La idea detrás de la afirmación es clara: los agentes de IA podrán escribir código por sí mismos para acceder a servicios, incluso sin una API oficial (interfaces que permiten la comunicación entre programas). Es decir, las empresas ya no pueden decidir si quieren formar parte de este ecosistema o no: simplemente serán absorbidas, y la interfaz de usuario clásica perderá relevancia.

Según Altman, algunas empresas SaaS (software como servicio) seguirán siendo muy valiosas y sabrán aprovechar la IA a su favor. Otras, en cambio, quedarán reducidas a una “capa más delgada” y no sobrevivirán a la transformación. Las compañías consolidadas, con sistemas centrales sólidos y una integración inteligente de la IA, tendrían las mejores oportunidades de éxito.

Recientemente, los avances en agentes de IA y herramientas como Cowork ya han provocado una pérdida de valor en empresas de software. La tesis es que cada vez más tareas se resolverán directamente mediante IA, lo que hará innecesarias muchas soluciones especializadas para nichos concretos.