Altman afirmó que los anuncios son ingeniosos, pero engañosos. Sostuvo que OpenAI ha rechazado explícitamente el uso de la publicidad tal como la describe Anthropic: como una manipulación sutil integrada en conversaciones personales y confidenciales. También acusó a Anthropic de elitismo, señalando que OpenAI busca hacer la IA accesible a miles de millones de personas que no pueden permitirse suscripciones, mientras que Anthropic se dirige principalmente a usuarios más acomodados con un producto caro.

Al mismo tiempo, existe un matiz irónico: el escenario distópico que Anthropic plantea en sus anuncios es uno del que el propio Altman había advertido anteriormente, cuando encajaba con su narrativa previa contra Google. Además, la historia demuestra que en empresas que cotizan en bolsa —y OpenAI, según se informa, planea una salida a bolsa a finales de este año— la publicidad tiende a expandirse y ganar influencia a medida que aumenta la presión por el crecimiento.