La llegada de la inteligencia artificial general (AGI, por sus siglas en inglés) está cada vez más cerca, dejando a los responsables políticos con menos tiempo para prepararse, afirmó el CEO de Anthropic, Dario Amodei, durante un panel en el Foro Económico Mundial en Davos.
El empresario advirtió que el rápido desarrollo de la IA podría superar la capacidad de los mercados laborales y de las instituciones sociales para adaptarse a los cambios.
Según Amodei, las transformaciones se producirán en “unos pocos años, no décadas”. También reafirmó su pronóstico previo de que el AGI podría aparecer en 2026 o 2027.
“No creo que falte mucho. Me cuesta imaginar que se necesite más tiempo”, señaló Amodei.
El principal motor del avance acelerado de la IA, explicó, es el autoaprendizaje, mediante el cual los modelos automatizan su propio desarrollo. En Anthropic, indicó, la IA ya está asumiendo funciones tradicionalmente desempeñadas por ingenieros de software.
“Tengo desarrolladores que no escriben código. Dejan que la red neuronal lo haga y luego editan el resultado. En seis meses o un año, los modelos de lenguaje podrían realizar la mayor parte, o incluso todo, el trabajo”, explicó.
En su opinión, el progreso solo está limitado por el suministro de chips y los ciclos de entrenamiento.
El CEO de Google DeepMind, Demis Hassabis, ofreció una visión más prudente.
“En algunas áreas veremos avances importantes. En matemáticas o programación, es fácil imaginar cómo la IA puede automatizarse, porque los resultados son verificables. Pero en las ciencias naturales es más complicado. No se puede saber con certeza si un compuesto químico o una predicción física son correctos”, afirmó.
Hassabis añadió que los modelos actuales aún no son capaces de generar preguntas, teorías o hipótesis verdaderamente originales.
“Ese es el nivel más alto de creatividad científica, y no está claro si lograremos desarrollar sistemas así”, concluyó.
Según Hassabis, existe una probabilidad del 50% de que el AGI aparezca para 2030.
Conclusión:
La llegada del AGI parece cada vez más cercana, y gobiernos, empresas y sociedad deben prepararse para cambios profundos en el trabajo y la economía. Cuanto antes se inicie el debate y la regulación, mayores serán las posibilidades de una transición segura y equilibrada.
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