La startup china Adaspace Technology desplegó la red neuronal en un centro de computación espacial como parte del Star-Compute Project, una red de 2.800 satélites diseñada para alimentar sistemas de inteligencia artificial física y respaldar el entrenamiento y la inferencia de modelos.

El LLM completó con éxito varias tareas, informó el vicepresidente ejecutivo de la compañía, Wang Yabo. Según él, el proceso de envío de prompts desde la Tierra y la recepción de respuestas tomó menos de dos minutos.

El centro espacial de Adaspace fue lanzado en mayo de 2025 y se convirtió en la primera constelación del mundo de 12 satélites dedicada a cálculos de IA.

El espacio, el futuro de la IA

El espacio se está convirtiendo en un lugar cada vez más atractivo para desplegar hubs de inteligencia artificial, aunque en la mayoría de los casos todavía se trata de planes.

En enero, Elon Musk anunció que Tesla retomará el desarrollo de Dojo3, un proyecto previamente abandonado para crear un chip de tercera generación. Ahora, su nuevo objetivo será la computación espacial.

Musk y otros líderes tecnológicos creen que el futuro de los centros de datos se encuentra fuera de la Tierra, ya que las redes energéticas del planeta se acercan a sus límites.

Entre las ventajas destacan el acceso prácticamente ilimitado a la energía solar y al espacio físico para instalar equipos. La principal desventaja sigue siendo el alto coste de los lanzamientos espaciales y de la infraestructura necesaria.

Los analistas del grupo de investigación 33FG estiman que la computación de IA en órbita será económicamente viable para 2030.

Google fue una de las primeras compañías en mostrar interés, al anunciar planes para crear una red de satélites en órbita terrestre baja capaz de generar energía para alimentar centros de datos.

La idea también cuenta con el respaldo del CEO de OpenAI, Sam Altman, aunque Musk posee una ventaja estratégica clave: el control de los sistemas de lanzamiento.

El empresario planea utilizar la futura OPI de SpaceX para financiar su visión de emplear Starship en el despliegue de constelaciones de satélites computacionales, capaces de operar bajo luz solar constante y generar energía las 24 horas del día.