El 1 de febrero, la ministra de Finanzas Nirmala Sitharaman propuso introducir vacaciones fiscales —en la práctica, impuestos cero— sobre los ingresos que las empresas obtengan por servicios en la nube prestados a clientes internacionales. Las ventas a clientes dentro de la India seguirán estando sujetas a los impuestos estándar.
El anuncio se produce en un momento en que gigantes estadounidenses como Amazon, Google y Microsoft buscan ampliar agresivamente su capacidad global para sostener el crecimiento de las cargas de trabajo de inteligencia artificial.
Al mismo tiempo, la India se está convirtiendo en un destino cada vez más atractivo para nuevas inversiones. El país ofrece un amplio mercado laboral, una demanda creciente de servicios en la nube y se posiciona como una alternativa a Estados Unidos, Europa y algunas regiones de Asia.
En octubre, Google anunció una inversión de 15.000 millones de dólares para crear un centro de IA en el país. En diciembre, Microsoft siguió el mismo camino con una cifra aún mayor: 17.500 millones de dólares. Amazon, por su parte, planea invertir 35.000 millones de dólares hasta 2030.
Las empresas locales también están ampliando su capacidad. En noviembre, Digital Connexion anunció inversiones por 11.000 millones de dólares hasta 2030 para desarrollar centros de datos orientados a IA con una capacidad total de 1 GW. El Grupo Adani, en colaboración con Google, planea un proyecto independiente valorado en 5.000 millones de dólares.
No obstante, tanto los gigantes tecnológicos como las startups podrían enfrentarse a desafíos, ya que la India sigue teniendo problemas de estabilidad en el suministro eléctrico y escasez de agua.
Carrera por la infraestructura
Otros países y regiones también están intensificando sus esfuerzos para construir la infraestructura que sustenta la inteligencia artificial.
En Texas, el regulador aprobó que el desarrollador energético Pacifico Energy construya una instalación destinada a abastecer centros de datos con una capacidad de 7,65 GW, que se convertirá en el mayor proyecto de gas de este tipo en Estados Unidos.
El proyecto GW Ranch está diseñado para atender centros de datos hiperescalables. A diferencia de las plantas eléctricas tradicionales, se desarrollará sin conexión a la red eléctrica general, lo que permitirá a los clientes recibir energía directamente de fuentes locales, sin depender de la red de Texas.
Mientras tanto, la Columbia Británica exigirá que la mayoría de los nuevos proyectos de IA y centros de datos participen en un proceso competitivo para acceder a energía limpia. La provincia canadiense busca gestionar el fuerte aumento de la demanda eléctrica.
Este nuevo sistema de licitación pretende evitar la sobrecarga de la red, garantizando al mismo tiempo accesibilidad y fiabilidad para los clientes actuales.
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