Microsoft superó las expectativas de los analistas en sus resultados del FY26 Q2. La compañía registró por primera vez más de 50.000 millones de dólares en ingresos trimestrales por cloud, un aumento del 26%. Según la empresa, su negocio de IA ya es más grande que algunos de sus productos principales con décadas de historia. Aun así, la acción cayó a doble dígito durante la siguiente sesión bursátil.
La razón probable es la desconfianza sobre si el gasto creciente en capacidad de cómputo para IA está justificado frente a los ingresos. Microsoft invirtió 37.500 millones de dólares en el trimestre, y dos tercios de esa cifra se destinaron a GPUs y CPUs. Al mismo tiempo, el margen bruto de la nube bajó al 67%, y la guía para el próximo trimestre apunta a apenas 65%. Además, la previsión de crecimiento de Azure se reduce del 39% actual a un rango de 37%–38%.
Para los inversores, esto suena a señal de alerta: Microsoft está inyectando sumas récord en infraestructura, pero el crecimiento se desacelera y el margen se contrae. La compañía subrayó que la mayor parte de las compras de GPU ya están comprometidas contractualmente para toda su vida útil.
Según la CFO Amy Hood, Azure podría crecer más si hubiera mayor capacidad disponible. En lugar de eso, Microsoft afirma que distribuye la capacidad limitada de GPU de forma estratégica: primero abastece sus propios productos —como M365 Copilot y GitHub Copilot—, luego a los equipos de I+D para innovación, y solo después a los clientes de Azure.
Aun así, Copilot registró un crecimiento de más del 160% interanual. Microsoft aseguró que la cantidad de clientes con más de 35.000 licencias se triplicó, y que el número medio de conversaciones por usuario se duplicó. En total, Microsoft 365 Copilot alcanza 15 millones de usuarios de pago. Sin embargo, estas cifras no aclaran si el producto es realmente exitoso en proporción al nivel de inversión —o frente a alternativas como ChatGPT.
El crecimiento de la nube de Microsoft depende de OpenAI
Otra fuente de inquietud para los inversores es que el 45% del backlog comercial de Microsoft —valorado en 625.000 millones de dólares— proviene de un solo cliente: OpenAI. Según el informe, los grandes contratos con OpenAI y Anthropic impulsaron el crecimiento de reservas hasta el 230%. En ese contexto, la narrativa de una industria “inflada” por negocios circulares entre proveedores cloud y startups de modelos de IA no queda precisamente desmentida.
Cuando se le preguntó por esa dependencia, Hood evitó el punto y redirigió la atención: destacó que el 55% restante —unos 350.000 millones de dólares— corresponde a la amplitud del portafolio (clientes, soluciones, servicios de Azure, sectores y regiones), y que esa parte creció un 28%.
Sobre la asociación con OpenAI, Hood fue vaga: la describió como una “gran alianza”, afirmó que Microsoft seguirá siendo el proveedor para escalar y dijo sentirse orgullosa. Pero no ofreció una lectura concreta sobre el riesgo de depender de un único cliente que representa casi la mitad del backlog.
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