“La tecnología se está desarrollando rápidamente y su campo de aplicación se está ampliando”, afirmó el experto en neurocirugía y académico de la Academia China de Ciencias, Zhao Jizong.

Entre las soluciones presentadas en la exposición, dos desarrollos llamaron especialmente la atención: Beinao-1 y Beinao-2. El primero es un sistema semiinvasivo que ya ha sido implantado en siete pacientes. Todos ellos se recuperaron con éxito y recuperaron parcialmente funciones motoras y del habla.

Beinao-2 es un implante invasivo con electrodos flexibles diseñado para integrarse completamente en el cerebro. Actualmente está en pruebas a gran escala en animales. Su desarrollador, NeuCyber Neurotech, afirmó que el producto está aproximadamente tres años por detrás de la tecnología de Neuralink.

La ventaja de la empresa de Elon Musk radica en su robot quirúrgico, capaz de insertar cientos de electrodos en el cerebro en cuestión de minutos para el chip N1.

Se espera que Beinao-2 pase a ensayos clínicos en 2026. Las interfaces cerebro-computadora crean un canal de comunicación directo entre el cerebro y dispositivos externos. El sistema registra e interpreta señales cerebrales, permitiendo a los usuarios interactuar directamente con máquinas y controlar diversos dispositivos.

China ha introducido una serie de políticas para apoyar la investigación y la implementación de BCI. El sector ha sido incluido oficialmente en la lista de industrias prioritarias del futuro.

En el foro, expertos de institutos de investigación, hospitales, universidades y empresas intercambiaron experiencias y debatieron el desarrollo tecnológico y sus aplicaciones industriales.

El académico de la Academia China de Ingeniería, Gu Xiaosong, señaló que desde 2025 el desarrollo de las BCI en China se ha acelerado significativamente, con muchas tecnologías pasando a la fase de verificación aplicada y mostrando ya resultados impresionantes.

En los últimos años, instituciones médicas en Pekín, Tianjin, Guangzhou, Wuhan, Nankín y otras ciudades han abierto clínicas especializadas en BCI o departamentos de investigación. Las soluciones desarrolladas en el país ya se utilizan para el diagnóstico de enfermedades, la recuperación motora y la neuromodulación.

Zhao Jizong subrayó que China enfrenta serios desafíos relacionados con enfermedades neurológicas, que afectan a más de 3,7 millones de pacientes. La tecnología BCI ofrece nuevas oportunidades para la rehabilitación.

Las autoridades locales en toda China están creando infraestructura para apoyar el sector. Lin Han, subdirector del distrito Haidian en Pekín, informó que ya operan 27 empresas BCI en la región. Para 2030, las autoridades planean atraer alrededor de 100 pequeñas y medianas empresas innovadoras y lograr la adopción masiva de productos BCI en medicina, rehabilitación, industria y educación.

Los expertos también destacaron desafíos persistentes, incluyendo la fiabilidad, la seguridad y las cuestiones éticas.

China cerca de un avance

Yao Dezhong, director del Instituto de Neurociencia de Sichuan, afirmó que las aplicaciones prácticas de BCI en China podrían comenzar en los próximos tres a cinco años.

“China tiene muchas ventajas en este campo: una gran población, alta demanda de pacientes, una industria eficiente y una amplia base de especialistas”, señaló el experto.

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Según él, la integración de BCI en los sistemas de seguros y el desarrollo de estándares nacionales ayudarán a cerrar la “enorme” brecha entre la investigación científica y la aplicación clínica.

Mientras que startups estadounidenses como Neuralink se centran principalmente en chips invasivos que penetran el tejido cerebral, los investigadores chinos también están desarrollando soluciones implantables superficiales y no invasivas con mayor potencial clínico.

Este enfoque puede reducir la calidad de la señal, pero también disminuye los riesgos de daño tisular y complicaciones postoperatorias.