La participación también aumentó con fuerza. El número de equipos pasó de 20 a más de 100, y aproximadamente la mitad de los robots se desplazaron de forma autónoma en lugar de ser controlados a distancia. Para evitar colisiones, los robots y unos 12.000 corredores humanos compitieron en recorridos paralelos. Varios de los mejores robots terminaron con más de diez minutos de ventaja sobre los corredores humanos más rápidos. El ingeniero de Honor Du Xiaodi explicó que la máquina ganadora se desarrolló a lo largo de un año, con piernas de entre 90 y 95 cm diseñadas para imitar a corredores de élite y un sistema de refrigeración líquida derivado de smartphones. Añadió que el sector sigue en una fase temprana, pero que las tecnologías probadas en esta competición podrían traducirse en mejoras en fiabilidad estructural, gestión térmica y robótica industrial.

Al mismo tiempo, los tiempos de llegada por sí solos no cuentan toda la historia. La cobertura centrada en los fallos del evento mostró que varios robots todavía tuvieron problemas de equilibrio, navegación y robustez general. Al igual que ocurre con los vídeos virales de robots acrobáticos en redes sociales, estas demostraciones de carrera no se trasladan de forma directa a la mayoría de los entornos industriales reales, donde importan mucho más el control motor fino, la percepción en entornos no estructurados y la ejecución flexible de tareas que el movimiento repetitivo en una pista controlada. Aun así, la carrera sí refleja avances claros en madurez del hardware e ingeniería de locomoción.

El contexto más amplio es el esfuerzo de China por consolidar una posición de liderazgo global en robótica humanoide mediante subsidios, proyectos de infraestructura y demostraciones públicas. Reuters informó antes de la carrera de que Pekín está tratando este sector como un futuro pilar industrial. El evento también llega después de la Gala de la Fiesta de la Primavera de CCTV celebrada en febrero, en la que robots de Unitree realizaron una larga rutina de artes marciales con espadas, bastones y nunchakus junto a niños, otro ejemplo de cómo China utiliza grandes exhibiciones públicas para proyectar una imagen de rápido progreso en robótica.

Este resultado no debe interpretarse como una prueba de que los robots humanoides estén ya listos para un despliegue amplio en el mundo real. Pero sí sugiere que los equipos líderes de China están dejando atrás las demostraciones aisladas y logrando mejoras medibles en resistencia, refrigeración, estabilidad y coordinación autónoma, factores clave para los futuros sistemas comerciales.