El empresario explicó que la fusión tiene como objetivo crear centros de datos fuera del planeta.

“Los avances actuales en inteligencia artificial dependen de grandes centros de datos terrestres que requieren enormes cantidades de energía y refrigeración. La demanda global de electricidad simplemente no puede satisfacerse en la Tierra sin causar daños a las personas y al medio ambiente”, escribió Musk.

Según Bloomberg News, la empresa combinada está valorada en 1,25 billones de dólares. SpaceX planea salir a bolsa en 2026. En la operación, SpaceX fue valorada en 1 billón de dólares, mientras que xAI alcanzó una valoración de 250.000 millones de dólares.

De acuerdo con la agencia, ambas compañías de Musk enfrentan dificultades financieras, aunque la situación de la firma espacial es más sólida.

SpaceX obtiene hasta el 80% de sus ingresos del lanzamiento de satélites Starlink. En 2025, la compañía registró 8.000 millones de dólares en beneficios con una facturación estimada de 15.000–16.000 millones de dólares.

El startup de IA, por su parte, gasta alrededor de 1.000 millones de dólares al mes y ha sido objeto de investigaciones en varios países después de permitir la generación y difusión de contenido explícito en X.

El multimillonario señaló que la creación de centros de datos espaciales requerirá lanzamientos constantes de satélites, lo que proporcionará a SpaceX un flujo de ingresos adicional.

En febrero, la compañía presentó una solicitud ante la Comisión Federal de Comunicaciones de EE. UU. (FCC) para obtener permiso para desplegar hasta un millón de satélites destinados a centros de datos orbitales. Se cree que SpaceX es consciente de que el regulador no aprobará una red de tal magnitud y utiliza esta cifra inflada como posición inicial de negociación.

El proyecto contempla una red de centros de datos en órbita baja terrestre, interconectados mediante enlaces láser. En el documento se emplean expresiones ambiciosas como “el primer paso hacia una civilización de tipo II en la escala de Kardashev”.

“Según mis estimaciones, en dos o tres años el método más rentable para los cálculos de IA será el espacio. La relación entre coste y eficiencia por sí sola permitirá a las empresas innovadoras avanzar en el entrenamiento de redes neuronales y el procesamiento de datos a una velocidad y escala sin precedentes, acelerando los avances en nuestra comprensión de la física y en el desarrollo de tecnologías en beneficio de la humanidad”, escribió Musk.

La conquista del espacio

El espacio se está convirtiendo en un lugar cada vez más atractivo para albergar centros de datos. Entre sus ventajas destacan el acceso prácticamente ilimitado a la energía solar y el amplio espacio disponible para instalar equipos. La principal desventaja sigue siendo el alto coste de los lanzamientos de cohetes y de la infraestructura necesaria.

Analistas del grupo de investigación 33FG estiman que los cálculos de IA en órbita podrían ser económicamente viables a partir de 2030.

Una de las primeras compañías en apostar por el espacio fue Google, que anunció planes para crear una red de satélites en órbita terrestre baja destinada a captar energía solar y alimentar centros de datos.

El sistema propuesto operaría en una zona de órbita baja constantemente iluminada y sincronizada con el Sol, lo que permitiría una exposición solar casi continua y maximizaría la captación de energía.

Google también ha mostrado interés en el control de la fusión nuclear, desarrollando tecnología de IA en colaboración con Commonwealth Fusion Systems.

El proyecto busca crear agentes inteligentes capaces de controlar el plasma en el reactor SPARC y optimizar su funcionamiento, con el objetivo de acercarse a una fuente de energía prácticamente inagotable.