Según un reportaje de Reuters, la Fundación Gates y OpenAI están respaldando una nueva iniciativa, Horizon1000, cuyo objetivo es introducir herramientas de IA en clínicas de atención primaria de varios países africanos. El proyecto comenzará en Ruanda y pretende llegar a 1.000 clínicas y comunidades cercanas para 2028, con una inversión conjunta de 50 millones de dólares.
El momento no es casual. La asistencia sanitaria internacional cayó casi un 27 % el año pasado en comparación con 2024, según estimaciones de la Fundación Gates, tras recortes iniciados en Estados Unidos y extendidos posteriormente a otros grandes donantes como el Reino Unido y Alemania. Estas reducciones han coincidido con el primer aumento de muertes infantiles evitables en este siglo, lo que añade presión a unos sistemas sanitarios ya extremadamente exigidos.
En lugar de centrarse en diagnósticos avanzados o investigación, Horizon1000 se enfoca en tareas cotidianas que consumen gran parte del tiempo en clínicas con recursos limitados. Las herramientas de IA previstas en el programa ayudarán en la admisión de pacientes, el triaje, la gestión de historiales médicos, la programación de citas y el acceso a orientación clínica, especialmente en entornos donde un solo médico puede atender a decenas de miles de personas.
La Fundación Gates y OpenAI apuestan por la IA como apoyo sanitario
«En los países más pobres, con enormes carencias de personal sanitario y una infraestructura débil, la IA puede convertirse en un factor transformador para ampliar el acceso a una atención de calidad», escribió Bill Gates en una entrada de blog anunciando la iniciativa. Durante el Foro Económico Mundial en Davos, Gates declaró a Reuters que esta tecnología podría ayudar a los sistemas sanitarios a recuperarse tras los recortes en la ayuda internacional.
«Nuestro compromiso es que esta revolución ocurra en los países pobres al menos tan rápido como en los países ricos», afirmó.
El enfoque, según ambas organizaciones, es apoyar al personal sanitario, no sustituirlo. OpenAI aportará su experiencia técnica y sistemas de IA, mientras que la Fundación Gates colaborará con gobiernos africanos y autoridades sanitarias para supervisar la implementación y garantizar su alineación con las normativas nacionales.
Ruanda fue elegida como primer país piloto debido a sus avances en salud digital. El país creó el año pasado un centro de innovación en IA para la salud en Kigali y se ha posicionado como banco de pruebas para proyectos tecnológicos sanitarios. Paula Ingabire, ministra de Tecnologías de la Información, Comunicación e Innovación de Ruanda, explicó que el objetivo es reducir la carga administrativa y ampliar el acceso.
«Se trata de utilizar la IA de forma responsable para aliviar la presión sobre los trabajadores sanitarios, mejorar la calidad de la atención y llegar a más pacientes», señaló Ingabire en un comunicado en vídeo difundido junto con el lanzamiento.
Dentro de Horizon1000, las herramientas de IA también podrían utilizarse antes de que los pacientes acudan a las clínicas. Gates explicó que los sistemas podrán ofrecer orientación previa a mujeres embarazadas y pacientes con VIH, especialmente cuando existan barreras lingüísticas entre pacientes y profesionales.
Qué tareas se espera que asuma la IA
Una vez que los pacientes lleguen a las clínicas, la IA podrá facilitar la conexión de historiales, reducir la burocracia y acelerar los procesos rutinarios.
«Creemos que una visita típica puede realizarse aproximadamente el doble de rápido y con una calidad mucho mayor», afirmó Gates.
Estas expectativas reflejan tanto el potencial como los límites del enfoque. Si bien la IA puede optimizar los flujos de trabajo, su impacto depende de factores clave: calidad de los datos, suministro eléctrico estable, conectividad fiable, personal capacitado y mecanismos claros de supervisión. Numerosos proyectos piloto de salud digital en países de bajos ingresos han tenido dificultades para escalar más allá de las fases iniciales una vez que el financiamiento externo se redujo.
Los responsables de Horizon1000 aseguran que están tratando de evitar ese patrón trabajando estrechamente con gobiernos y líderes sanitarios locales, en lugar de implantar soluciones genéricas. Las herramientas se adaptarán a las normativas clínicas locales, los idiomas y los modelos de atención. Aun así, persisten interrogantes sobre el mantenimiento a largo plazo, la gobernanza de los datos y la responsabilidad en caso de fallos o errores del sistema.
La iniciativa también refleja un cambio más amplio en el posicionamiento de la IA dentro de la salud global. En lugar de promesas grandilocuentes sobre avances médicos revolucionarios, el énfasis se sitúa en casos de uso operativos y concretos que abordan la escasez de personal y la sobrecarga administrativa. En este sentido, la IA se presenta menos como una solución estructural y más como un apoyo temporal ante la disminución de recursos.
La participación de OpenAI se produce en un momento en que la empresa amplía su presencia en el sector sanitario, tras trabajos previos en aplicaciones médicas. Al mismo tiempo, enfrenta un escrutinio creciente sobre cómo se entrenan, despliegan y regulan sus sistemas, especialmente en ámbitos sensibles como la medicina.
Conclusión:
La iniciativa Horizon1000 muestra cómo la inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta práctica para sostener los sistemas sanitarios en contextos de escasez de recursos. Su éxito dependerá no solo de la tecnología, sino de su correcta integración en las realidades locales y del apoyo continuo a los profesionales de la salud. En AI Wire Media seguiremos de cerca cómo estos proyectos transforman la atención médica en las regiones más vulnerables.
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